lunes, 3 de noviembre de 2008

La ‘gran incógnita’, ¿un negro en la Casa Blanca?

Doris Hubbard-Castillo
dehubbard.castillo@gmail.com


Si se tratara de las elecciones en otro país, no autoproclamado, y repetido por el resto, “la democracia perfecta”, y que anda por el mundo diciéndole a todos cómo hacer las cosas bien, no me llamaría la atención que a unas horas de que los EEUU elijan a su nuevo presidente aún se esté haciendo semejante pregunta.
En buen panameño, y muy a mi estilo, podría decir: “¿qué demonios importa el color de la piel o el sexo de una persona que aspire a la Presidencia de x país?”, saldrán, claro, todas las posiciones sobre el tema, que para mí se reducen a una sola, eso de “democracia perfecta” es pura demagogia. Como demagogia es que en lugar de negros o descendientes de negros ahora nos llamen a los que por algún lado tenemos esa ascendencia — en mi caso, mi abuela paterna— afro... americanos ... latinos, o los negros en Europa, afroeuros. Y es triste, además, que los propios negros y descendientes de negros nos pongamos en la tontería de exigir que así se nos llame, porque nos ofende que nos llamen negros, pero cuando Barack Obama sale a la palestra a dejar en alto la raza, entonces sí hablamos del “poder negro”. Será porque para el “marketing” político decir “un negro a la Casa Blanca”, tiene más “punch” que un ”afroamericano a la Casa Blanca”.
Al ser los EEUU tan metiche en los problemas ajenos, nos asiste a los de afuera el “derecho” a opinar sobre sus asuntos. Así que para mí, esta descendiente de indios latinoamericanos, españoles, negros antillanos y gringos blancos, lo importante no es la raza de Barack Obama —no voy a hablar de John McCain, porque no votaría por él, por poner a una mujer como vicepresidenta sólo para bajarle simpatías a Obama, no porque quisiera hacernos justicia, si así fuera habría elegido mejor—, lo importante es su capacidad, su plan de gobierno, su desempeño, que su discurso esté basado en su pensamiento, porque cada palabra debe ser acorde con lo que está dispuesto y sabe que puede hacer. No importa si es rojo, azul o naranja el color de su piel, así como tampoco debe ser importante, metiendo el caso panameño, el sexo o el origen social de los candidatos.
La “gran incógnita” que se plantea por la candidatura de Obama es un mal precedente para los intentos de erradicar el irrespeto a la persona humana, en un mundo en donde lo importante tratamos que sea la calidad y el desempeño de las personas y no aspectos superficiales como el color de su piel. ¿Están los Estados Unidos preparados para tener a un negro mandando desde la Casa Blanca? Esa sí es una pregunta ofensiva. ¿Qué carajo tenemos los negros o descendientes de negros en desventaja con los llamados “blancos”? ¿Acaso buscan reforzar “diferencias”? Malo, muy malo, cuando hablamos de democracia y derechos humanos.
-La autora es periodista.

1 comentario:

Yanurama dijo...

¿Están los Estados Unidos preparados para tener a un negro mandando desde la Casa Blanca?
Si la asistencia a las urnas es una medida, si. Pero no hay que quitar la larga historia de racismo que arrastran y dadas las expectativas irreales que existen para que Obama les saque del fondo, será motivo, absurdo pero motivo al final, de criticas, dudas e inclusive, arrepentimientos. Por otro lado, si lo logra, dirán que a pesar de... No se puede ganar ni perder, solo seguir jugando.